2004•La Dirección de Obras Públicas (OLPU) de la Alcaldía de Chacao concluye la construcción de los 240 m2 del Parque Justicia y Paz, ubicado al lado del Ambulatorio, en la avenida Mohedano (frente a la Plaza Bolívar), Chacao, Caracas, proyectado por el arquitecto Carlos Agell (FAU UCV, promoción ) dos años antes.
Este espacio urbano, claramente influenciado por el Paley Park de Nueva York, proyecto de los arquitectos Zion y Breen de 1967, ubicado en la calle 53 entre Madison y la Quinta Avenida, busca otorgarle al ciudadano un sitio de retiro y sosiego alejado del bullicio de la ciudad.
Le Corbusier continúa transitando de las luces a las sombras. En 2015, el cincuentenario de su muerte coincidió con la publicación de tres libros redactados por François Chaslin, Xavier de Jarcy y Marc Perelman que examinaban sus vínculos con el régimen de Vichy (véase la reseña, bajo el título ‘Las grietas del mito’ en Arquitectura Viva 176), dando lugar a un formidable escándalo. Cuatro años después, una petición promovida por Jarcy y Perelman reclama en Le Monde que el Estado francés deje de homenajear su figura, suspendiendo la subvención a la fundación parisina que conserva su legado, cancelando el proyecto de museo en Poissy y retirando su estatua en esa localidad, asociada al arquitecto por haber levantado allí Les Heures Claires, la canónica Villa Savoye. Pocos meses antes, en los últimos compases de 2018, se había publicado un demoledor volumen, coordinado por los mismos Jarcy y Perelman, que a través de ocho autores de cinco países mostraba el perfil más oscuro del maestro de La Chaux-de-Fonds; y había aparecido también un luminoso libro de Chaslin —uno de esos autores, pero que rehusaría firmar la petición de damnatio memoriae— donde el arquitecto y crítico utilizaba su reconstrucción minuciosa del affaire Le Corbusier para reflexionar lúcidamente sobre el mundo contemporáneo, entreverando erudición y poesía con una inesperada colección de dibujos de aves entre las que aletea el gran artista que se quiso cuervo.
El libro colectivo sobre el maestro franco-suizo comienza con un golpe de timbal: Le Corbusier era la arquitectura moderna como Martin Heidegger era el paradigma del pensamiento. Y aunque matizada después, la comparación con el rector-Führer de la Universidad de Friburgo se alimenta de los estrechos vínculos del arquitecto con el Faisceau de Georges Valois —el Mussolini francés—, su etapa en Vichy, las menciones antisemitas de su correspondencia y su salutación de Hitler en octubre de 1940 como alguien que podía «coronar su vida con una obra grandiosa: la construcción de Europa». Mary McLeod había explorado ya su ominosa dimensión política en varios artículos de principios de los años 80, pero el de 1997 de Marc Antliff que se reproduce en el volumen muestra la influencia de Le Corbusier en los criterios estéticos y en las ideas urbanísticas del partido fascista francés, mientras Jarcy y Perelman extienden el argumento de sus libros respectivos con la exploración de su deuda con el eugenismo, y de su fascinación con un biologismo totalitario que conduciría del Plan Voisin de 1925 a los desastrosos ‘grands ensembles’ construidos en los años 50 y 60 o al ‘Bigness’ genérico de Koolhaas. En el último artículo, Frank Zöllner denuncia el antropomorfismo del Modulor, que relaciona con los sistemas de normalización y proporción de Ernst Neufert, ‘el módulo del fascismo’, preconizados junto con Albert Speer como herramientas de la ‘guerra total’ en 1943. Pese a su filiación nacional-socialista, Neufert continuó desarrollando su carrera en Alemania después de 1945, y en 1951 formaba parte del círculo de reflexión sobre la reconstrucción del país que invitó a Heidegger a pronunciar allí su famosa conferencia ‘Construir, habitar, pensar’, que tantos citan eludiendo su contexto.
En contraste con este genuino ‘libro negro’, y curiosamente publicado por la misma editorial —que hace constar siempre, además de los créditos y características técnicas, una detallada descomposición de los costes del volumen, en un insólito ejercicio de transparencia—, el delicioso libro de Chaslin aborda la figura del arquitecto con la misma empatía que manifestó en Un Corbusier, y de nuevo con una destreza literaria lindante con el barroquismo que le valió el adjetivo ahora usado como título, Rococo, donde también resuenan los cacareos y gorjeos de las aves que a manera de divertimento se encierran en los pliegos no cortados de cada ejemplar. Tras usar el abrecartas para liberar sus más de 500 páginas, lo que se presenta a la mirada es a la vez un balance del affaire de 2015, con titulares de periódicos de medio mundo incluidos; un caleidoscopio de consideraciones intelectuales y líricas que cita o evoca dos centenares de libros recogidos en una bibliografía cronológica, que se extiende desde el Gilgamesh, el Génesis, Esopo o Confucio hasta Alain Minc, Peter Sloterdijk o Alain Finkielkraut; y una ornitología dibujada que muestra la agudeza del ojo y la destreza de la mano del autor, que prolonga su recorrido gráfico con una selección de croquis de la obra de Le Corbusier: una figura gigantesca que, si se aproximó al fascismo, también trabajó para el Frente Popular de Léon Blum, y que Rococo trata con la complejidad que merece, sirviendo también de excusa para representar polifónicamente el universo literario y artístico de François Chaslin.
Jeanne Gang seleccionada en la lista “TIME 100” 2019
Por José Juan Barba
Tomado de metalocus.es
19 de abril 2019
Jeanne Gang definitivamente se mantiene en las noticias en estos días: desde cerrar la brecha salarial en su estudio, hasta hace dos semanas, cuando su firma ganó el concurso de diseño para la expansión del aeropuerto O’Hare de Chicago, superando a Santiago Calatrava; Norman Foster; y Skidmore, Owings & Merrill.
Jeanne Gang sigue haciendo olas en la profesión de la arquitectura. Ahora, Gang fue el único arquitecto que se incluyó en la lista «TIME 100» de 2019, que reconoce a las personas más influyentes del mundo por su activismo, innovación y logros.
Jeanne Gang tiene el factor WOW. Su impresionante Aqua, en Chicago, es el edificio más alto jamás construido por una mujer. Ahora ella está construyendo uno aún más alto. Sin embargo, para Jeanne, la arquitectura no es solo un objeto maravilloso. Es un catalizador para el cambio. Sus elegantes embarcaderos están ayudando a revivir el contaminado río Chicago mediante el filtrado orgánico de la escorrentía. …
Refiriéndose a las crecientes divisiones socioeconómicas en nuestras ciudades, Jeanne advirtió a su profesión contra «clasificarnos como arquitectos de los ricos y arquitectos de los pobres», y se centra en descubrir «nuevas posibilidades para la disciplina y más allá». Y todo comenzó con jugar en la tierra y hacer castillos de hielo. Escribió la actriz y dramaturga Anna Deavere Smith en su cita de TIME sobre Gang.
Italia multa a Calatrava por el aumento de costes en la construcción de su puente en Venecia
La obra del arquitecto español iba a costar 7 millones de euros, pero finalmente supuso un gasto de 11,6 millones por una serie de errores en el proyecto.
Tomado de laSexta.com
15 de agosto 2019
El Tribunal de Cuentas de Venecia (nordeste) ha condenado al arquitecto español Santiago Calatrava a pagar casi 78.000 euros por una serie de errores que encarecieron la construcción del Puente de la Constitución de la ciudad de los canales.
La corte, finalmente, ha condenado al arquitecto en apelación, tras su absolución en primer grado, a pagar 77.969,74 euros al erario público de Venecia por el encarecimiento de su polémico puente, inaugurado en el año 2008, a causa de una serie de errores en su proyecto.
Junto a él ha sido también condenado a pagar 10 989,73 euros el ingeniero de Venecia, Salvatore Vento. Ambos además deberán hacer frente a las costas del proceso en segunda instancia, que ascienden a 7.267,81 euros. La sentencia, que está datada el 6 de agosto, señala que la obra costó finalmente 11,6 millones de euros frente a los 7 millones previstos inicialmente.
Los errores en el proyecto de Calatrava, escriben los jueces, constituyen una «macroscópica negligencia», pues derivaron en el encarecimiento del proyecto, que ha tenido que ser modificado en varias ocasiones desde su inauguración. Esto es «aún más grave» pues la obra fue asignada a un «estimado profesional de fama mundial y de elevadísima competencia, con una larga y probada experiencia en la construcción de puentes», se lee.
El puente de la Constitución fue construido para unir la estación ferroviaria de Santa Lucía con la Plaza Roma, donde se aparcan los vehículos que llegan a la ciudad por su única vía terrestre. Esta infraestructura desde el principio estuvo envuelta en problemas, retrasos y polémicas y ha requerido varios cambios, como las lastras de cristal de su suelo por piedra para evitar resbalones o la introducción de elementos para mejorar su accesibilidad a personas en sillas de ruedas.
En 2015 el Tribunal de Cuentas veneciano había absuelto al arquitecto de un supuesto delito de sobrecostes del puente.
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.